Es una complicación habitual en testudines que presentan trastornos nutricionales y donde el extremo rostral del estuche córneo que cubre los maxilares crece en forma exagerada hasta impedirle la prehensión de los alimentos. La solución a éste problema consiste en el remodelado del pico mediante el uso de un torno de alta velocidad, montado con una fresa de piedra esmeril. Una vez que se le ha dado la conformación anatómica normal, el animal vuelve a alimentarse normalmente.
Este procedimiento no requiere anestesia (no es una técnica dolorosa siempre y cuando no se llegue a la matriz córnea) sin embargo, la premedicación con una benzodiazepina podría ser útil para disminuir el estrés que provoca la maniobra.
El corte del pico mediante alicates de cualquier tipo no es aconsejable, pues además de perder presición en el modelado, se corre el riesgo de que la presión ejercida por el instrumento provoque fisuras del tejido córneo.

